Inteligencias múltiples

¿Qué significa ser inteligente?

Hasta hace relativamente poco tiempo, la idea sobre lo que es la inteligencia no había sido desafiada. Se asumía y presumía que la inteligencia era básicamente la capacidad de razonar de manera lógica y poseer un buen bagaje cultural, es decir, conocer; fundamentalmente sobre referentes culturales clásicos. Pero vamos un poco más allá, y no nos conformamos con lo que presuponemos. ¿Qué significa ser inteligente?

Si realizáramos el mismo ejercicio que hicimos en el artículo escrito la semana pasada en este blog, buscaríamos el diccionario y encontraríamos la siguiente respuesta:

   2 1 f. Capacidad mayor o menor de comprender, de aprender, de resolver situaciones nuevas, etc. La inteligencia humana. Dar prueba de inteligencia. Inteligencia privilegiada.

Por lo tanto, podríamos afirmar que es inteligente quien resuelve problemas o situaciones, de manera amplia. Pero el niño o niña que tiene destreza en resolver conflictos con sus amistades o alguien que tiene destreza en orientarse en el espacio, decimos que es un niño inteligente? O reservamos la palabra «inteligencia» para señalar sólo aquellos niños y niñas con destreza para solucionar problemas de lógica o de matemáticas?

Howard Gardner y su equipo de la Universidad de Harvard (1983), hace dos décadas desafiaron la idea sobre qué es ser inteligente. El modelo o teoría que propusieron en el libro Estructuras de la mente. La teoría de las inteligencias múltiples, es que la inteligencia es múltiple, es decir, que no sólo hay una única manera de entender la inteligencia sino varias. Por tanto, no sólo la inteligencia lógica-matemática y la inteligencia lingüística son demostraciones de una persona inteligente sino que hay más, concretamente se habla de inteligencia: musical, espacial, corporal y dos formas de inteligencia personal, una dirigida hacia los demás (resolver problemas sociales, por ejemplo) y otra dirigida hacia uno mismo (resolver problemas de uno mismo), en total 7 tipos de inteligencias. Posteriormente, se propuso un octavo tipo de inteligencia, la naturalista. Y más adelante, un noveno, la inteligencia existencial.

La grandeza del trabajo liderado por Gardner, fue poner la palabra «inteligencia» allí donde la mayoría hablaban de «talento», la reflexión que hay detrás de todo el trabajo de Gardner se podría resumir en la siguiente pregunta: ¿por qué solemos llamar «inteligentes» a las personas buenas con los números y sólo «talentosos» a aquellos que dominan el tono, la armonía y el timbre?

La idea, entonces, que las inteligencias son múltiples y que hay niños que son buenos pensando de manera espacial, que los hay que son buenos pensando de manera lingüística u otros que lo hacen a través de la experimentación corporal, por ejemplo, conlleva que el cómo se organiza y el que se valora o se deja de valorar en el sistema escolar debe cambiar para adaptarse a este diferente tipo de fortalezas intelectuales y para ser justos y consecuentes con la idea de que no todos los niños y niñas son iguales y no todos los niños y niñas piensan y representan sus ideas dentro de sus mentes de la misma manera. Y lo que es más importante, que ese niño o niña que no sea talentoso en la capacidad de pensar de manera lógica o matemática, por ejemplo, no quiere decir que no sea inteligente o no tenga otros talentos. Por tanto, el sistema educativo justo es aquel que no trata y valora a todos de una única manera, sino en su diversidad.

 

Dr. Jordi Sasot Llevadot
Psiquiatra Infanto Juvenil

Cristian Toribio Amaro
Psicólogo Clínico Infanto Juvenil

 

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Web actualitzada el diumenge 12 novembre 2017, 21:45